INSTANTÁNEAS DE LA CIUDAD.

Escritas y contadas por Miguel Ángel Tenorio

Hoy presentamos: “HERVOR EN LA NOCHE”

 

 

  • ¿Le puedo pedir un favor? – pregunta él.
  • Sí, claro, responde ella que siente que el corazón se le sale.
  • Es que tuve una discusión con mi mujer y …

 

Ella siente que la respiración se le va.

 

  • Y pues me voy a dormir en el carro – dice él.

 

Ella por un momento quiere decirle: “No, por favor, lo invito a que se duerma aquí, en la sala … En la cama”, piensa por un instante. “En mi cama, conmigo”, piensa y se sonroja y se descubre que ya está húmeda: de sudor y de otros fluidos, aunque seca de la boca.

 

  • ¿Me podría regalar un café? – pregunta él.
  • Sí – responde ella, que de inmediato se lo va a preparar al tiempo que se reprime todas sus ganas de decirle lo que le quiere decir.

 

  • Gracias – dice él que se lo bebe a gran velocidad aunque está ardiendo. Se va alejar, pero antes de salir se detiene en la puerta y le dice -. A ver si un día de estos, nos vemos. Usted es muy … encantadora.

 

Él cierra la puerta para luego irse a meter a su carro. Ella se queda en su cuarto, en su cama, sola, húmeda, soñando en un posible futuro encuentro. Pero el futuro provoca angustia. El corazón duele. Los pulmones se contraen. El cuerpo hierve. Dormir es imposible. Sofocación. Se levanta, camina por el cuarto. Se quita su piyama. Se mira en el espejo completamente desnuda. Se siente atrapada, con ganas de correr. Abre el clóset, saca su gabardina. Se acerca al cuarto de sus hijas: están dormidas Toma su llave, se decide, abre la puerta del departamento, sale.

La noche es fría, pero ella hierve. Camina hacia el jardín de la unidad habitacional en Calzada de los Tenorios, Villa Coapa. Pasa junto al carro de él que no está. Decepción. Las lágrimas le afloran. Pero se le cortan al instante, cuando escucha:

 

  • ¿Tampoco puede dormir? – le pregunta él.
  • No – responde ella, que sonríe con turbación, con miedo, con ansia.
  • Pues miremos las estrellas juntos – propone él.

 

Y ella, aunque quisiera que pasara algo más, accede a sólo mirar las estrellas, aunque por dentro se muere de ganas de decir: “No tengo nada debajo de mi gabardina”.

 

 

Publicada en “Instantáneas de la Ciudad, antología”, Solar Editores, México, 2002.

 

Y recordemos que el próximo sábado 27 de agosto, 17 horas, en el Bar “El Hijo del Cuervo” en Coyoacán, celebramos los 23 años de “Instantáneas de la Ciudad”. Allá nos vemos. Cóver $60. Consumo mínimo: una chela.

 

 

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