Hoja de ruta.

Inicio el día planeando mis citas y el  plan de trabajo del curso del año siguiente. Estoy haciendo mi hoja de ruta. Entre cálculos de recursos humanos y financieros, entre reportes y gráficos, entre pronósticos y proyección. Algunos entenderán que me ocupa el plan que enlista la serie de pasos que hay que seguir para llegar a un objetivo. Un objetivo alcanzable. Sin intención, furtivamente irrumpes en mi pensamiento  con esa desfachatez que te caracteriza, no percibí tu llegada. El timbre del teléfono me alerta y entra en mi mente la imagen de tu cuerpo desnudo y listo. Más que eso, tus ojos insinuantes siempre me atraen hacia ti y te pienso. Mi mente pretende alcanzarte, pero siempre vas muy rápido.

Enlisto los veinte pasos sonoros que me anuncian tu regreso recorriendo la reja de la entrada, yo teniendo siempre listo el vino tinto en el escritorio junto a las fresas congeladas, para cuando regreses. Y llegan al fin tus besos furtivos, tu mano en mi cuello vibrante a manera de saludo íntimo.

Descorchas el lambrusco dulzón que sólo tomas para complacerme y lo sé, es parte de tu encanto. Aprehendes mi cabellera rizada mientras cierro los ojos. Los abro y no estás. Sólo era la pesadez de la responsabilidad, el cansancio físico que a veces nos domina. Esa constante costumbre de pensarte mío, el sabor agradable que dejan los viejos recuerdos antes de que se difuminen con la pátina del tiempo. Lo asimilo y sonrío, sintiendo aún el dulce sabor de tus besos. Respiro  profundo, exhalando el aire y la nostalgia. Te envío pensamientos de gratitud por los días vividos, las risas y los planes. Los realizados y los que se quedaron en el tintero. Después de un rato me recompongo, giro la cabeza hacia uno y otro lado clickeando y vuelvo a lo mío. A mirar por la ventana el horizonte que me espera,  aún tendiendo su mano tentadora invitándome a salir, a jugar, a crear. A trazar la ruta de un nuevo camino. Decido entonces que vale la pena considerar esa oferta. Le sonrío al monitor y retomo el trabajo con la resolución de que en cada amanecer y en cada nuevo plan hay magia y hay encanto. Si hay ilusión, excite la esperanza.

-Jacqueline Cañete.

@jack_cs

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